La sombra de Leonardo Guercio se busca a sí misma

Los límites: tomar fotos con una cámara de mierda

Algunas fotos que tomé hace un par de años

Las fotos que pongo abajo las tomé con un móvil que tenía hace unos años. La resolución de la cámara era muy pobre y los resultados me encantaban.

Por supuesto, algunas fotos las pasé por un filtro, no recuerdo cuál, pero era una app genérica de toda la vida. Las que no son el crudo directo de lo que la cámara captaba, y estás son las que más me gustan.

El proceso, cómo no, fue lo que más me marcó de esos días. Me andaba con ojo atento, tratando de captar líneas paralelas e indicios de belleza decadente solapándose. Andar me obligaba a una atención que antes sólo me había proporcionado la práctica asidua de la meditación: toda mi concentración puesta en la punta de mi nariz y la monótona voz de Goenka en el fondo.

Ahora apenas si me doy cuenta de los últimos pisos de los edificios que puedo ver desde la ventana de mi piso, en primera planta. Si prestas atención, te hablan, los edificios. Ya no presto demasiada atención, me doy cuenta; y es una lástima porque Madrid está llena de edificios que hablan mucho y desde hace tanto tiempo. Buscar estás fotos me obligó a pararme a escuchar. Los momentos y los edificios. Me gustaría saber qué dirían ahora. Qué podría decir yo a través de ellos viniendo hacía mí, o yo hacia ellos… Ya da igual.