La sombra de Leonardo Guercio se busca a sí misma

Uno y resto: mi primera novela

Las taras del trauma y el fracaso arrastran a los personajes a una dinámica de lenta autofagia existencial, en el marco de una ciudad que se les viene encima, dura y abrasadora. La novela dialoga con la tradición narrativa latinoamericana de los sesentas y setentas, donde el ritmo de la prosa se presenta como un cuerpo poético que reviste de metáforas el horror de la jaula urbana.

Sinopsis

Él, un contador consumido por la monotonía de su trabajo busca en la escritura una salida que parece conducirle únicamente al fracaso. Así se lo va a recalcar frecuentemente su amigo Álvaro, un hombre que encuentra en el adormecimiento narcótico de drogas imprecisas un asidero paradójico contra el abismo sobre el que lo suspende el desempleo y la desidia; y quien abre el suelo a ese abismo será El Catire, un dealer como de otro mundo que se mueve, sonámbulo, a través del subsuelo urbano que ha elegido como paraje para expurgar sus traumas. Ella, por su parte, arrastra una historia de abuso que la coloca en la auto reclusión; y será la búsqueda de una salida lo que la empujará a un encuentro fortuito y peligroso con los otros, con los demás; un encuentro que terminará por dibujar un cuadro de manifiesta opresión y desesperanza urbana. Una prosa densa y atmosférica se tiende para cohesionar y honrar la desolación a la que están sometidos estos personajes.

Puedes leer un capítulo en la web de FicciónBreve

Más información

Esta novela la escribí cuando tenía 24 años (llevo 36, hasta ahora… Años, quiero decir. Novelas no han habido más, por ahora). Tenía entre ceja y ceja la idea de que debía escribir mi primera novela antes de cumplir 25 años, como la mayoría de mis héroes literarios.

No deja de tener algunas falencias, cómo no, pero me ha hecho mucha ilusión finalmente verla publicada, aunque fuera después de más de 10 años de haberla escrita.

La verdad es que me había desencantado profundamente de los apéndices de la actividad literaria, lo difícil que resulta ver algo publicado, cualquier cosa (para mí, al menos). El desencanto sigue allí, latente: publicar algo es sólo el comienzo, todo lo que viene después puede llegar a ser más devastador para el influjo creativo, pero de esto hablaré otro día. De todos modos, no es que venga aquí a arrepentirme ahora. Lo repito: me ha hecho y me sigue haciendo ilusión verla ahí fuera.

Por cierto, la puedes comprar aquí